A criterio del Presidente, una mejor propuesta sería que los diputados de ARENA aprobaran la ley de medicamentos, estancada en la Asamblea Legislativa desde hace varios años por sectores de derecha vinculados al negocio farmacéutico, el cual al estar sin ningún control estatal les permite un ofensivo enriquecimiento por los altos precios de la medicinas que les permite escandalosas utilidades, sacadas del presupuesto familiar de miles de hogares de clase media y popular.
Además los candidatos areneros se auto nombran gente de trabajo y de servicio. La pregunta es ¿para quién trabajan y a quién sirven?. El pueblo no debe olvidar que en 20 años de gobiernos de ARENA, privatizaron las principales y rentables empresas del Estado; crearon el IVA, aumentaron los años para el retiro y entregaron los fondos de pensiones a los dueños de los bancos; destruyeron la agricultura, pretendiendo convertir el territorio en una gran zona franca maquilera; dolarizaron la economía encareciéndola en todos los niveles; endeudaron al país de forma acelerada, entregándole al FMLN un gobierno en quiebra, con índices negativos de crecimiento, los cuales, no obstante que sabotean la producción evadiendo impuestos y desmotivando la inversión, en dos años de gobierno del cambio la tendencia negativa ha sido superada.
Tampoco debe olvidarse que los casos sonados de corrupción y defraudación se encuentran en funcionarios de los cuatro gobiernos areneros; basta recordar el caso FINSEPRO INSEPRO, el de ANDA, el del Ministerio de Obras Públicas, la prolongación de la Diego de Olguín, la iluminación de la carretera al aeropuerto, el caso del hospital de maternidad y los abusos del ex Ministro de Salud Guillermo Maza; el caso del Banco de Fomento Agropecuario, con Raúl García Prieto, el caso de las plazas fantasmas del CNR, entre las que estaba la que cobraba Enrique Valdés simultáneamente con la que cobraba como diputado directivo de la Asamblea Legislativa.
Los casos anteriores sólo son una muestra a vuelo de pájaro, hay muchos más, cuyos ladrones del erario público en más de alguna ocasión también se presentaron en la televisión bien maquillados como gente de trabajo y de servicio, pero para el enriquecimiento ilícito.

